¿Y si no soy el padre perfecto?

¿Qué tan interesante te parece?

Tarde o temprano los padres nos preguntamos qué tan bien o qué tan mal estamos haciendo nuestro papel, y el impacto que tendrán nuestras decisiones y elecciones en el presente y el futuro de nuestros hijos… Si todo va bien experimentamos la tranquilidad y la satisfacción de que así sea, pero, si se presenta una dificultad nos cuestionamos que tanto tiene que ver con el desempeño de nuestro rol paterno o materno.

La realidad es que no hay escuelas para padres, claro, hay programas e instituciones que nos brindan orientación e información para relacionarnos mejor con nuestros hijos, y mucho ayuda lo que ahí podemos aprender, sin embargo, también es necesario ser generosos con el rol que realizamos, comprendiendo que en cada momento de la vida los y las hijas nos esperan con nuevas expectativas y realidades, que es en el día a día que corregimos y ampliamos los métodos, las estrategias y los recursos con los que contamos para ser padres.

No hay padres perfectos porque no hay personas perfectas, lo que si podemos hacer es interesarnos en que el desarrollo personal nos ayude a continuar creciendo, ya que el resultado aportará múltiples beneficios al ejercicio de una paternidad o una maternidad amorosamente presente y responsable.

Los extremos no son convenientes…

Ser demasiado permisivo o exageradamente exigente tiene un efecto poco favorable en la madurez de los menores, la sobreprotección y el abandono lastiman terriblemente la construcción de la auto imagen y la capacidad de autonomía, dar todo o negarlo todo, perder el rol de padre y ser “amigo”, involucrar a los hijos en los conflictos de pareja, no establecer límites, tener reglas confusas, sentirse culpable o no poder admitir que nos equivocamos incrementan la distancia emocional con quienes deberíamos estar más cercanos: nuestros hijos.

En lugar de preocuparnos por no ser perfectos como padres necesitamos ocuparnos en mejorar y modificar lo que haga falta… Si se ha intentado solucionar un conflicto y este continúa es porque debemos dejar de hacer lo mismo, y buscar alternativas distintas, y una excelente opción es aprender a comunicarnos emocionalmente con nuestros hijos, admitir lo que sentimos, expresarlo, manifestar amorosamente lo que nos enfada, dar espacio y tiempo para hacerlo… Y establecer como regla de oro que bajo ninguna circunstancia son negociables ni la relación ni el cariño.

Que nuestros hijos sepan que aún enfadados con ellos seguimos amándolos, que experimenten la confianza básica de sentirse aceptados, amados y valorados, porque esto será un legado que los acompañara toda su vida, incluso el día en que ya no estemos físicamente junto a ellos.

¿Sientes que te has equivocado como padre? Reconócelo, si es necesario discúlpate y corrígelo, si no puedes hacerlo solo busca apoyo u orientación, no permitas que esto continúe.

Recuerda que tus hijos aprenderán a relacionarse en gran parte por la relación que se establezca entre ustedes.

Sé que el mayor interés que tenemos es el bienestar de nuestros hijos, ¿y sabes que? Para lograrlo necesitamos estar y sentirnos bien en primer lugar con nosotros mismos.

¡Un fuerte abrazo!

@Lorepatchen www.facebook.com/ElBlogdeLorenaPatchen 

Psicoterapia y Coaching

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