¿Qué hay detrás del enojo?

¿Qué tan interesante te parece?

¿Piensas que es incorrecto enojarte? O ¿estás seguro de que el enojo debe mostrarse?… Las emociones existen, son innegables, lo distinto entre ellas es como las vivimos; es decir, que las provoca y como las procesamos y expresamos, esto es lo que las hace funcionales o no, y lo que nos lleva a catalogarlas de una u otra manera, cuando en realidad, ninguna emoción es negativa, cada una cumple una función, son inherentes al ser humano, y en lugar de huir de ellas, disfrazarlas, avergonzarse o negarlas lo mejor, por salud física y mental y por el bienestar de nuestras relaciones es saber reconocerlas, procesarlas y expresarlas correctamente.

En el caso del enojo, este también es deseable para la salud mental, nos lleva a establecer límites, y a dirigir al exterior lo que sería tóxico conservar en el interior…

La parte indispensable es saber qué, cuánto, dónde, quién y cuándo… Es tan contraproducente guardarlo para sí como manifestarlo sin control alguno, imagino que podemos pensar ¿cómo?, Si cuando este aparece es menos sencillo expresar con calma lo que nos lleva a sentirnos enojados, sin embargo, es necesario aprender a admitirlo y expresarlo sin ocasionar daño, no sólo por medio de actitudes sino también con las omisiones, ¿cuántas veces en medio del enojo se rechaza a otros o se muestra indiferencia? Esto también duele, y mucho. Es aceptable que nos retiremos para tranquilizarnos, pero no que esta distancia sea amenazante o un castigo, si vamos a guardar distancia no es para empeorar la situación, sino justamente para encontrar con tranquilidad un modo más saludable de expresar el enojo.

El otro día mientras tomaba un café, observe a una persona diciéndole a su hijo pequeño: “No te vayas a enojar, no vayas a gritar”, el niño tendría uno o dos años, y no, no grito… Por supuesto que cada caso es una historia y tiene sus propios antecedentes, pero, refiriéndome solamente a cómo nos educan sobre la demostración o represión de las emociones, ese acto, seguramente con buena intención, estaba marcando de alguna forma la comprensión de ese pequeño respecto a la posibilidad y permisividad de mostrar su enfado, aquella escena pudo ser la única o la de todos los días para él, y una u otra opción determinará como es que entienda y aprenda a manifestar el enojo cada vez que lo experimente.

Hay otra cara del enojo que mucha gente desconoce, esta es la tristeza, detrás del enojo permanente frecuentemente hay una persona muy, muy triste, y tal vez ni ella misma lo sabe, por eso, cuando el enojo persiste bien vale la pena preguntarse ¿realmente estoy enojado o qué está ocultando mi enojo?, ¿Con quién estoy enojado… Con los demás… Conmigo?

Llegar al punto de lo que una emoción nos está señalando es la mejor manera para admitirla, experimentarla, procesarla e incluso superarla.

El costo de “no enojarse” puede ser: deprimirse, auto sabotearse, colocarse en el papel de víctima, sufrir permanentemente, establecer relaciones tóxicas e inclusive desarrollar trastornos psicosomáticos… Lo que no se expresa verbalmente se manifiesta física y emocionalmente.

Enojarse no está mal, solo es importante controlar la manera en que se manifiesta interna y externamente.

¡Un abrazo!

 

1A-01

Lorena Patchen

Psicoterapia y Coaching

Twitter: @Lorepatchen

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