¿Qué dicen de ti tus emociones?

¿Qué tan interesante te parece?

Ninguna emoción es negativa, todas tienen un objetivo específico, lo que las hace parecer negativas es la forma en la que se expresan y el tiempo en el que nos instalamos en ellas… Experimentar miedo, sentir tristeza o vibrar de emoción es parte de estar vivo.

Sin embargo, cuando es solo una la emoción que predomina, esta pierde su sentido específico y altera la posibilidad de experimentar otras emociones, lo cual nos encasilla en un estado de ánimo, en un comportamiento y una actitud que no siempre nos lleva a obtener buenos resultados en todas las áreas de nuestra vida.

¿Qué emoción predomina en ti? ¿Te encuentras permanentemente triste o enojado? ¿Sueles tener dificultad para hacer a un lado una emoción y sentir otra?… Detrás de una emoción se encuentran los factores que la propician, así como otra emoción que por ser más fuerte es reprimida y sustituida por la que supuestamente impera, y que aún siendo funcional en el momento, a largo plazo siempre termina por ser insuficiente volviéndose cada vez más intensa o incapacitante.

Si es el miedo el que predomina te imposibilita para actuar, tomar decisiones, moverte de un lugar que ya no te conviene, mostrar tus recursos y tomar nuevas decisiones, si es la tristeza puede estar deteniéndote para aceptar que estás enojado por algo o con alguien, si estás enojado entonteces puede ser que haya muchas lágrimas ocultas en la ira o en las palabras hirientes que te dices a ti o a los demás…

Aceptar que una emoción nos está gobernando es el primer paso para ponerle un alto, y para buscar una forma más saludable de manifestarla, procesarla y superarla.

Nos han enseñado a negar o tener vergüenza ante emociones como el miedo, la ira y la tristeza, aún si en el mundo hay millones de personas que día a día las experimentan o se sienten rebasadas por alguna de estas… Parte de una cultura de la salud mental será aceptar cada una de las emociones como parte de uno mismo y dejar de disfrazarlas o de esconderlas detrás de actitudes evasivas como las adicciones y otras más que por supuesto no terminan con el conflicto que nos provoca negar que sentimos lo que sentimos.

¿Estás triste? Llora, transita por la tristeza, ¿estás enojado? Manifiéstalo correctamente, ¿sientes miedo? Enfréntalo, averigua qué te dice y que puedes aprender de este.

Si lo permitimos podemos aprender de la emoción  que está predominando en nosotros para encontrar aquello que requiere ser atendido, dar espacio a una pausa personal, hacer las paces con lo que nos lastima y promover la aparición de emociones que nos lleven a un mejor estado personal y relacional. ¡Un abrazo!

1A-01

@Lorepatchen

Facebook Comments
Share Button