Leyenda: El Charro de Santiago Tulantepec.

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En el Siglo XIX había en Santiago Tulantepec una familia muy acaudalada compuesta por un matrimonio y sus tres hijas. La familia (cuyo apellido es aún muy constante en esa ciudad y por lo cual lo omitimos) vivía en la calle que hoy conocemos como Avenida México. Las 3 hijas de la familia eran de las mas bellas de Santiago, muchos jóvenes las buscaban pero sin éxito: el padre tenía prohibido a la servidumbre y a la misma madre que las 3 señoritas tuvieran contacto alguno con cualquier hombre. Las jovencitas sufrían mucho por esta situación y buscaban el modo de tener contacto con los afortunados galanes que eran dueños de sus corazones. Un día, mediante ingeniosas tretas los 6 enamorados lograron ponerse de acuerdo para verse en la celebración del Jueves de Corpus Christi que en esa época era el festejo mas importante en Tulancingo. El único impedimento como siempre era la ferrea negativa del padre. Las 3 aterradas hijas ni siquiera contemplaron la posibilidad de pedirle permiso a su padre. Él jamás había hablado del tema con ellas, pero era obvia su molestia de pensar siquiera que sus hijas podían tener novio o casarse. Por lo tanto las chicas decidieron salir sin permiso, aprovechar que sus padres iban a salir a Tulancingo para ellas escaparse con los incipientes novios. La leyenda cuenta que apenas salieron de su casa, jamás volvieron a verlas. No se supo que sucedió. Los padres afligidos recorrieron el Estado entero buscando a las tres hijas que habían perdido de golpe. Para colmo de males, la madre murió a los pocos meses. El padre se encerró en su casa y sólo salía a la medianoche, buscando a las hijas que se le habían perdido. Aún viejo, siguió buscando a las hijas que darían consuelo a su avanzada edad. Cuenta la leyenda que aún muerto, el padre sigue buscando a las hijas en toda adolescente que sale sin permiso de su casa. La persona que nos contó este relato, dice que a su abuela se le apareció cerca del Lienzo Charro, cuando regresaba con su hermana de un baile al que no le habían dado permiso de ir. La abuela contaba que oyeron a lo lejos un caballo y de repente se apareció un hombre vestido de charro al que no le distinguieron la cara. El Charro sólo se limito a decirles “ ¿les dieron permiso de salir sus papás?” Las dos se asustaron y se echaron a correr y oían como el caballo iba atrás de ellas, pero cuando llegaron a la puerta de su casa y voltearon, se dieron cuenta de que no había nadie.

Esta es una versión de la leyenda del Charro en Santiago Tulantepec y es un ejemplo claro de que las leyendas tienen un sentido educativo. Probablemente tenga una raíz real, pero al pasar de los años se ha ido modificando hasta adquirir un claro matiz moralizante. Al igual que el coco, la Leyenda del Charro tiene un papel en la sociedad. Es el fantasma que se aparece sólo a las mujeres que salen de su casa sin permiso de sus padres, pero también fue el padre incomprensivo con sus hijas que busca reivindicarse encontrándolas.

El rol de las Leyendas es explicar de algún modo lo inexplicable y reflejan de forma exacta nuestras inquietudes y miedos.

 

Escucha la leyenda en la voz de Lorenia Lira.

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