Las pinturas rupestres de Huapalcalco

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Las pinturas rupestres de Huapalcalco, son un testimonio de la vida cotidiana,  y de algunos rituales de épocas muy remotas del Valle de Tulancingo. Su datación es de aproximadamente hace 11,000 años, de acuerdo a datos proporcionados por el INAH.

Situadas en los cerros de la Mesa y Huiztle, son en su mayoría de color rojo y excepcionalmente blanco. Entre las que sobreviven, (porque tristemente han sido blanco de ataques), las que sobresalen están en las paredes de los acantilados. Hay algunas antropomorfas, es probable que se refieran a rituales asociados a la propiciación de la cacería, por ejemplo una que parece ser de humanos cazando a una lagartija con un objeto llamado Atlán.

También hay una pintura en medio del acantilado del cerro de la mesa, de una luna creciente, esa imagen es blanca o por lo menos de color claro. En el otro cerro, en el Huiztle hay una extraña forma, también a unos 20 metros de altura que algunos interpretan como el sol, es decir, el antagónico de la luna. Cabe señalar que hay más pinturas rupestres en el Valle de Tulancingo, que como las de Huapalcalco han sobrevivido miles  de años, y algunas que han desaparecido tras la agresión directa de algunas personas, o la indiferencia de otras.

Huapalcalco es la zona arqueológica más importante del Valle de Tulancingo. Está localizada a 3 kilometros del entronque de la calle Juárez con la carretera México- Tuxpan.

Huapalcalco significa literalmente el lugar de la casa de madera.

De acuerdo a información del INAH, los vestigios prehistóricos ahí localizados son dos: Un hacha de mano y una punta acanalada de obisidiana. La primera fue encontrada por Florencia Müller y al ser analizada con carbono 14 arrojó la datación de 14,000 años de antigüedad, al igual que la punta acanalada de obsidiana, esta última fue estudiada por Cinthya Irwin- Williams, prehistoriadora norteamericana.

Ambas piezas, el hacha y la punta de flecha se localizaron en la Cueva del tecolote,  en dicha cueva también se localizó un entierro en el que se encontraron dos seres humanos y perros. Un cráneo de los dos que se encontraron, se encuentra actualmente exhibido en el Museo Nacional de Antropología.

Mtra Lorenia Lira

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