Nezahualcoyotzin y su dominio sobre el altepetl de Tollantzinco

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Por Marco Antonio Mendoza Bustamante

Habían pasado 4 años desde que Tollantzinco fuera sometido, después de que se revelara contra el señorío de Texcuco, a pesar de la insurrección Nezahualcoyotzin permitió que se estableciera un altepetl, o cabecera de tributario en esa provincia, y que permaneciera el mismo rey del señorío.
Asimismo, con la designación del altepetl, un glifo completamente distinto al que se conoce en la actualidad, aunque con elementos conocidos, incorpora un cerro en la parte posterior con franjas delineadas, mismo que puede ser observado en el códice Xolotl, donde está acompañado con el de Tepeapolco, Cuauhchinanco, Teapazco, Ahuatepec, y otras poblaciones.


A pesar de ello el pueblo se mantuvo rebelde ante las órdenes de Texcuco, así que una noche, el ejército de Tollantzinco atacó cuatro fortines del imperio Texcucano, en donde se encontraba la mayor parte de la guarnición de Nezahualcoyotzin, mismas que estaban en tres provincias, las de Macanacazco, Tlayacac y Chiquiuhtepec.
La Respuesta del emperador no se hizo esperar y castigó severamente a la población insurgente, reuniendo un numeroso ejército y sometiendo a los rebeldes, a pesar de ello mantuvo en su lugar al señor de Tollantzinco, pero esta vez fundaría una provincia con un numeroso ejército, Tzihuinquilocan, que estaba sobre el paso en el camino que conectaba al valle de Tollantzinco con la Cuenca de México.
Además de la fundación de Tzihuinquilocan, hoy Singuilucan, Nezahualcoyotzin aseguró su provisión ilimitada de obsidiana, al fundar la provincia de Iztlilpan, que estaba enclavada en la Sierra de las Navajas y dependía directamente de Tzihuinquilocan, con lo que mantenía el control del suministro de armas.
Nombró un mayordomo para la cobranza del tributo, su nombre era Pachcalcatl, quien estaba obligado a reportar 60 fardos de mantas, 400 medidas de frijol, asimismo quedó encargado de que se plantasen árboles en los bosques y jardines de Nezahualcoyotzin, por lo que es presumible que fueran habitantes de Tollantzinco, quienes mantuvieran la belleza de los jardines de Nezahualcoyotzin.
Tzihuinquilocan quedó habitada por gente de Texcuco, y fue parte de este señorío hasta la muerte del nieto de Nezahualcoyotzin, Fernando de Alva Cortés Ixtlilxochitl, y que hubiera corrido la misma suerte que los demás templos y jardines de Nezahualcoyotzin, los cuales fueron mandados destruir por el primer arzobispo de México, Fray Juan de Zumárraga.

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