Don Eduardo del Villar, un apasionado de la historia de Tulancingo

Por Lorenia Lira

 Lo conocí personalmente en 2003, aunque había escuchado sobre él desde niña. Me impresionaban sus enormes ojos azules, su energía, su inseparable cigarro y sus perros siguiéndolo por todas partes. Me invitó varias veces a su casa, platicábamos sobre Huapalcalco, la historia de Tulancingo y de política. Tenía mil anécdotas, y otras tantas fotografías. Lo entrevisté varias veces, y hablaba sin tapujos de todo. Tosía, se carcajeaba…

En 2009 pusimos en la feria, una exposición de Historia de Tulancingo. Él prestó parte de su colección. En 2010 nos prestó la casa que está en 27 de septiembre y 1 de mayo, hoy La Floresta, para poner una exposición de documentos antiguos de Tulancingo. Varias veces me proporcionó información sobre las precipitaciones pluviales de Tulancingo, imágenes de la feria, libros, documentos, me mostró sus colecciones…

Cuando yo encontraba información nueva, le marcaba para compartirla, sabía de la gran alegría que le provocaba conocer más de Historia. Esas conversaciones eran largas, me ayudaba a tejer esto que llamamos Historia.

Platicar con él era un placer, hoy lo recuerdo con alegría y nostalgia en su cumpleaños.